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Disruptores endócrinos: una contaminación invisible

24 de Agosto, 2018 | por Santiago Buompadre, psicólogo clínico y profesor de yoga
Los disruptores endócrinos son sustancias extrañas al organismo que tienen efectos nocivos en la salud de las personas y de su descendencia. Están presentes en el ambiente y en muchos productos de uso diario.

Los disruptores endócrinos son sustancias químicas capaces de alterar el sistema hormonal. Las hormonas son mensajeros químicos responsables del mantenimiento del equilibrio y de la regulación del crecimiento y desarrollo, metabolismo, función sexual, reproducción y estados de ánimo, entre otros.

Forman parte de nuestra vida cotidiana: se conocen entre 70.000 y 100.000 químicos que están disponibles en productos que se comercializan a diario, de los cuales unos 5.000 se producen en cantidades mayores a 1 millón de toneladas anuales. Muchos de estos químicos interfieren en la actividad hormonal. Conozcamos cuáles son los más importantes y su utilización en la vida doméstica.

· Fenoles: presentes en los plásticos para envases alimentarios.

· Ftalatos: se usan para la flexibilidad de los plásticos en embalajes, productos de higiene personal, juguetes, cosméticos, insecticidas, aspirinas, aparatos médicos.

· Bifenilos policlorados: se usan como antiinflamables y aislantes térmicos en pintura, productos eléctricos, extintores, tinta.

· Bromados: inhibidores de combustión en aislantes, muebles, alfombras, sillas de bebé, plásticos de equipos electrónicos.

· Perfluorados: para aplicaciones industriales en envases y papel, textiles, cuero, cosméticos, pescados y mariscos, bolsas para microondas.

Entre las principales enfermedades hormono-dependientes que generan el contacto con estos químicos, podemos mencionar el cáncer hormo-dependiente, malformaciones del aparato reproductor, disfunciones reproductivas, aumento de disfunciones tiroideas, alteraciones en la microbiota intestinal, en el sistema nervioso central y alteraciones metabólicas como la diabetes y la obesidad.

Los disruptores endócrinos producen consecuencias a dosis muy bajas, están presentes en todos lados, son persistentes y bioacumulativos. Un dato no menor: tienen efectos durante décadas y se transmiten de madre a hijo a través de la placenta y la leche materna.

Aunque no los percibamos, estamos todo el tiempo expuestos a estos disruptores: en la calle, en el trabajo, en la escuela, en la casa. Basta leer las etiquetas de los productos para darnos cuenta.

Es innegable que el incremento de la contaminación ambiental, a través de compuestos químicos introducidos por el hombre, genera alteraciones en el equilibrio fisiológico. De este modo, la carga ambiental se transforma en un factor de riesgo para la salud. Por eso, la reducción de la contaminación es una tarea de vital importancia para todos los seres vivos que habitamos el planeta. Cuidar el planeta es cuidarnos entre todos.

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