Cultura

“Apoyo toda causa en donde siento que los derechos son vulnerados”

11 de Octubre, 2018 | por Ana Sol Balbi
Tras un largo camino recorrido en la música y la actuación, el artista Nicolás Pauls sigue apostando a sus pasiones sin dejar de lado su compromiso con las luchas ambientales, sociales y por los derechos animales.
Fotos: Catalina Morano

¿Dónde está el foco de tu energía hoy?

En no pensar en grandes cambios o grandes cosas. Siento que ante tanta hostilidad es mejor solucionar lo que está más cerca de uno, las cosas pequeñas. Todo el tiempo me doy cuenta de que hago menos de lo que me gustaría hacer, o que hay un sinnúmero de cosas que hago de manera no sustentable o correcta, pero siento que empezar por lo más cercano es la única forma.

¿Qué es lo sustentable para vos?

Para mí es generar el menor dolor posible en el otro ser. Esa es la cadena que va a conducir a un verdadero cambio. Inexorablemente, todo acto genera un dolor, un impacto: lo que comés, lo que leés, lo que decís, la satisfacción de usar una prenda puede venir de un maltrato de la persona que emplearon para producirla. No es fácil ser sustentable en un sistema de consumo
donde casi nada proviene de tu producción, pero bueno, hay que intentarlo y ser lo más consecuente posible.

En relación a tus hábitos, ¿a qué le prestás atención?

Me doy cuenta de que estoy lejísimos de donde realmente quisiera estar: tener una casa donde no pagar servicios porque los puedo generar yo, usar menos el auto, cuidar el agua. En el día a día intento generar poca basura. Me gustaría volver a tener mi compost y mi huerta. Creo que en los últimos años tomé más conciencia de todo eso y mis hijos también. En un momento me voy a ir y quiero que ellos tengan hábitos conscientes.

¿Pensás que como sociedad vamos en esa dirección?

Creo que sí, o por lo menos al estar enfocado en esto hace años, me encuentro de forma totalmente natural con gente que habla el mismo vocabulario. Mis amistades cambiaron porque cambió mi forma de ver el mundo. No tengo intención de relacionarme con quien no vea como carácter fundamental a la empatía. Todo nutre el espíritu. Si leés basura, lógicamente vas a expresarte con esas mismas ideas de las que te estás alimentando. La verdad es que intento poner muchos filtros en lo que consumo, en todo sentido, no solo en la comida.

¿Cuándo empezó esa búsqueda en vos?

En algún punto, creo que está desde siempre el respeto por los seres vivos, por el otro. Pero sin duda se acentuó cuando hace más de 25 años dejé de alimentarme de animales. Para mí fue un quiebre importante. Mis experiencias me condujeron, armaron y prepararon para llegar un día a pensar que no tenía sentido matar animales para alimentarse, que hay que tener una conciencia y un respeto por todas las entidades vivientes. Eso me llevó a cambiar mi alimentación y abrió un montón de otras puertas.

¿Cómo cuáles?

Son muchas las cosas que hay que cambiar y limpiar. Hay una lucha entre la cabeza y el corazón muy profunda. Cuando la cabeza domina al corazón hay un problema muy grande. Cuando el corazón domina la cabeza hay algo que nunca puede salir mal. Saldrá mejor o peor, pero ese camino es infinitamente más sabio y profundo. En analogía con el mundo, hay que limpiar el modo en que nos dijeron cómo son las cosas para convertirlas en algo mejor. Seguramente yo con mis hijos me equivoque un sinnúmero de veces, pero lo que intento transmitirles es lo que creo que es lo mejor, o lo que encontré que a mí me hace mejor.

Con respecto a tu activismo, apoyás luchas sociales, ambientales, animalistas. ¿Por qué?

Porque creo en los derechos. Todos somos seres con derechos que son violados sistemáticamente por distintos motivos. No estoy de acuerdo con la idea de que decidan por mí, soy autónomo y tengo un discurso, quiero decidir sobre lo que yo hago respetando al otro.
Por eso apoyo toda causa en donde siento que los derechos son vulnerados: los animales, pueblos originarios, Abuelas y Madres de Plaza de Mayo. No pretendo ser referente de nadie más que de mí; las cosas las hago porque estoy convencido.

Podés vivir de lo que te gusta, ¿sentís que sos un privilegiado?

Absolutamente. Primero me siento privilegiado de haber encontrado algo que me guste hacer en la vida. Y luego, poder vivir económicamente de eso, mejor o peor nunca me faltó nada; es una dicha que no todos tienen. En este momento, con mi disconformidad con el sistema en el que vivimos, tener una casa, sostenerla, vivir de lo que me gusta y tener trabajo es un privilegio absoluto. No dejo de pensar en eso y agradecerlo. Si yo teniendo trabajo me resulta por momentos muy difícil vivir, ¿cómo lo hace quien no tiene? El sistema capitalista expulsa; es muy frustrante que suceda eso y muy doloroso.

Actor, músico, activista, compositor. ¿Con cuál de estas facetas te sentís más identificado?

Cocinar es lo que más me gusta en la vida. Alimentarme es algo que hago varias veces por día, si no le pongo amor a ese momento estoy jodidísimo. Creo que hoy hay una subestimación del alimento, no se le presta atención a lo que uno ingiere. En el alimento está todo: te enferma o te cura. Además, cocinar me parece un acto creativo, maravilloso, artístico;
un acto sagrado y milenario. También me identifico con la escritura: poner en palabras algo para que termine siendo canción. Hay algo en el lenguaje de las palabras que no dice absolutamente nada, pero acompañado de música dice algo mucho más profundo. Si bien es un terreno que exploro hace muchos años, hace poco empecé a componer mis canciones y las letras con esas músicas.

“Comienzo” es el primer disco compuesto y cantado íntegramente por vos. ¿Qué significa en tu vida?

Una aventura de cantar canciones que no nació con la idea de ser editado, sino con una necesidad de canciones, melodías que empezaban a aparecer en mi vida y nunca había compuesto. Siento que en el disco digo un montón de cosas que tienen que ver con mi manera de ver el mundo y rescaté viejas canciones que había compuesto con grupos distintos con los que estuve. Siempre hago las cosas por necesidad. Cuando actúo dejo de ser yo por un rato, en cambio cuando canto, siento que hablo desde mí y no desde un personaje.

Estuviste en la producción de los discos “Canciones de cuna” para colaborar con la ONG de tu hermano Gastón, “Casa de la cultura de la calle”.

Soy muy inquieto y hago muchas cosas en simultáneo. Pero siento que de todo, “Canciones
de cuna” es el trabajo más hermoso (ya vamos por el tercer disco). Este proyecto transformó a cada una de las personas que trabajaron, no solo a los niños, sino a los músicos y todos me hablaron maravillas de lo que fue la experiencia de hacerlo. El arte es una herramienta transformadora. Desde ese lugar nace la ONG, un espacio para que la gente en situación de vulnerabilidad social pueda expresarse.

¿Qué cosas te inspiran?

Ver a mis hijos jugar en la plaza, pensar en ellos, el amor de mi pareja, escuchar una canción y que esa me despierte otra. Mi disco “Comienzo” está atravesado por separaciones, por el amor, el desamor, la vida y la muerte. Siento que todo es semilla porque somos semillas. Una película, un libro, una canción, una charla que hable de un cambio para mejorar nuestra forma de vivir. Esa semilla puede prender o no. Me parece que cuanto menos dañemos al otro más vamos a ir mejorando como civilización y como sociedad. No se trata de imponer. Algunos despiertan antes, otros después, otros no despiertan. Sin embargo, creo que en algún momento algo en el interior germina.


 


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