Naturaleza

La vida silvestre no es entretenimiento

11 de Octubre, 2018 | por Jezabel Handel, Protección Animal Mundial
Muchos animales son sometidos a actos de crueldad y exposición con el objetivo de entretener a los turistas a cambio de dinero. Es preciso conocer la realidad que atraviesa la vida silvestre para salvar sus vidas.

Atracciones turísticas que ofrecen paseos en elefante, circos que hacen bailar a los osos, centros turísticos con tigres encadenados para que la gente se tome selfies. Estas son solo algunas de las muchas atracciones crueles que desarrollan diferentes empresas para lucrar con la vida silvestre. Por eso, en Protección Animal Mundial trabajamos para acabar con el sufrimiento de los animales, ayudando a que todos tomen conciencia sobre la importancia de proteger y respetar a todas las especies.

Ninguno de nosotros imaginaría un mundo sin elefantes, osos, leones, monos o jirafas. Sin embargo, las personas han sido continuamente las mayores contribuyentes con la crueldad que sufren los animales. Decidir no contribuir con las atracciones crueles es una forma de ayudar a que, poco a poco, vayan desapareciendo del mercado.

Los animales silvestres en peligro

En Asia, los elefantes bebés son alejados de sus madres, robados de la naturaleza y torturados con el objetivo de volverlos dóciles para que los turistas puedan montarlos. Tal como revela nuestro informe “Taken for a ride report”, hoy 3000 elefantes están en cautiverio viviendo en las condiciones más deplorables.

Otra situación crítica es la que atraviesan los felinos. A pesar de ser admirados por todo el mundo, deben enfrentarse a diversas amenazas del ser humano. Algunos de ellos, como es el caso del yaguareté, se encuentran directamente en peligro de extinción. Para poder protegerlo, en Argentina ha sido declarado Monumento Natural Nacional. Pero a pesar de estos esfuerzos, actualmente su área de distribución se redujo solo al 5% de su distribución histórica. Lamentablemente, se calcula que hoy quedan menos de 250 ejemplares.

Otros ejemplos de la crueldad que sufren los animales son Sudáfrica y Tailandia. En el país africano, los leones son alejados de la naturaleza, domesticados para cumplir órdenes y obligados a caminar con turistas. En el asiático, los cachorros de tigre son separados por la fuerza de sus madres para ser alimentados artificialmente por los turistas y sacarse fotos. Los adultos tampoco corren mejor suerte. A menudo son colocados en pequeñas jaulas o en cadenas durante largos períodos, muy lejos de su vida y comportamiento natural en su hábitat.

Una vida sin sufrimiento

El rescate de una osa asiática de 3 años es un ejemplo de que es posible cambiar el destino de la vida silvestre. La osa era utilizada por su dueño para entretener a turistas a través del baile. Fue trasladada al santuario de Pakistán en estado de desnutrición y muy débil, no solo por la falta de alimentación sino también por una infección parasitaria que había contraído. Afortunadamente, evoluciona de manera positiva.

Otro caso con final feliz es el de Rangila, un oso rescatado en 2017 junto al Instituto Jane Goodall. Rangila vivía en condiciones terribles y era explotado como oso bailarín, obligado a entretener a multitudes. Por ese motivo, fue acogido temporalmente en la reserva ambiental de Parsa National Park hasta poder ser trasladado al santuario de la India. Sin embargo, mientras allí esperaban la documentación necesaria para el viaje, Rangila fue transferido secretamente (sin nuestro consentimiento) al Zoológico Central de Jawalakhel, el cual ya había sido criticado por las pésimas condiciones en las que tienen a los animales. A pesar de estos altibajos, continuamos luchando y presionando durante meses al gobierno hasta conseguir su verdadero rescate y traslado al santuario.

Desde Protección Animal Mundial te invitamos a disfrutar de los animales en su hábitat natural, donde pertenecen, pueden comportarse y disfrutar la vida.

 www.proteccionanimalmundial.org




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