Interés General

Un movimiento comprometido con el cambio social

13 de Noviembre, 2018 | por Laura Benegas, Ashoka Argentina
No hace falta tener una gran carrera de grado ni un proyecto 100% resuelto. Los requisitos para postularse al desafío Comprometidos son simples: tener entre 18 y 29 años y una idea innovadora que brinde una solución de alto impacto social en la comunidad.

Mucho se habla de los jóvenes de hoy: que tienen un estilo más libre, que es dificultoso retenerlos en un trabajo, que nada los motiva y no quieren asumir compromisos. Sin embargo, basta ojear el listado de proyectos recibidos en la convocatoria “Comprometidos 2018” para entender el rol fundamental que tienen como agentes de cambio y su enorme impacto social, ambiental y económico. De esta convicción nació en el 2015 un programa en el que Ashoka, en alianza con UNESCO y Socialab, convocan a personas de entre 18 y 29 años de América Latina y el Caribe a presentar iniciativas innovadoras y alineadas con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por la ONU. El programa es también una manera de inspirar y motivar a la juventud de la región para que entiendan que las soluciones a los problemas con los que conviven a diario están en sus manos.

“Para nosotros, todos los jóvenes son agentes de cambio”, afirma Ariela Lijavetzky, directora de Comprometidos en Ashoka. “Simplemente es necesario brindarles los escenarios y espacios para que puedan desplegar ese potencial que tienen”.

En la cuarta edición del programa se postularon 668 equipos. En la primera etapa, la de “ideación”, los equipos subieron sus iniciativas a la plataforma virtual del desafío, que rápidamente se transformó en un espacio de encuentro y conexión entre los participantes. Durante tres meses fueron mentoreados de manera virtual con el fin de desarrollar y enriquecer sus ideas para transformarlas en proyectos sostenibles y pasar a la siguiente fase. “Esta etapa es importante para dar herramientas a todos aquellos que tengan una idea, más allá de si llegan o no a la aceleración”, explica Ariela, y destaca la importancia de brindar a todos los postulantes apoyo, vínculos y herramientas necesarias para desarrollar un proyecto tangible y de impacto socioambiental escalable.

Luego, sigue la etapa de “cocreación”, a la que llegan 40 propuestas seleccionadas por su impacto potencial en la comunidad. Los responsables de esas iniciativas reciben un mentoreo específico por parte de universidades y aliados académicos del programa. Desde una fonoteca para la visibilización de las comunidades originarias en Bolivia, hasta la producción de pastillas naturales para la purificación y acceso a agua potable en México, la variedad y el tenor de las iniciativas dejan en claro que los jóvenes motivados son una vía de transformación inmensa.

“Antes, las propuestas estaban más divididas entre un modelo de fundación versus un modelo más empresarial. Por suerte, ahora se entiende que uno puede hacer una empresa que a la vez tenga impacto social”. Es justamente esta posibilidad la que incentiva a los organizadores del movimiento a generar nexos entre los jóvenes y el sistema emprendedor local y empresas con actividad en la región.

Las 15 iniciativas seleccionadas para la etapa final viajarán a Buenos Aires a la “semana de aceleración”, una semana de capacitación intensiva en donde los grupos recibirán asesoramiento de expertos en temas de innovación social, comunicación, modelos de negocio y metodologías ágiles. Durante estas jornadas, los ganadores entrarán en contacto con emprendedores y empresas interesadas en sus propuestas, dispondrán de herramientas y recursos valiosos para hacer su proyecto volar, pero por sobre todas las cosas, recibirán la motivación e inspiración necesarias para convertirse en agentes activos de transformación social.

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