Arquitectura

“Necesitamos que la sustentabilidad en las escuelas sea una experiencia vivencial”

13 de Abril, 2018 | por Dolores Senmartin
El propulsor de la arquitectura sustentable Michael Reynolds, junto a la organización uruguaya sin fines de lucro Tagma, se unieron para combatir los efectos del calentamiento global mediante la construcción de la segunda escuela sustentable en América Latina, en el municipio de Mar Chiquita, Buenos Aires, Argentina.
Fotos: Gentileza Tagma/Ala

¿Cómo nació tu interés por la arquitectura sustentable?

Yo estudié arquitectura en la Universidad de Cincinnati (EE. UU.), me fue bien y aprobé todas las materias. Pero fue ahí también que me di cuenta que la arquitectura convencional no servía para nada porque no tiene nada que ver con el planeta ni con lo que la gente necesita. Ellos, los profesores, tienen la oportunidad de guiarnos hacia donde debemos ir, pero en cambio, nos guían hacia donde no debemos ir. Se nos está acabando el agua y muchos otros recursos naturales. Estamos fomentando el calentamiento global día a día y la población no deja de crecer. Necesitamos hacer algo urgente, eso es lo que me inspira: la supervivencia.

¿Cuál es tu mayor desafío como arquitecto?

Yo creo que mi mayor desafío no es construir el mejor edificio, ni la mejor escuela, sino convencer al mundo de que el planeta necesita de nuestra ayuda, porque el planeta está enfermando de a poco y los culpables somos nosotros. Entonces, mi mayor desafío me compete más desde lo personal. Me gusta tener los conocimientos y habilidades técnicas para poder aportar mi grano de arena y así crear un mundo mejor. Mi desafío es que la gente se sume al movimiento porque solo no puedo.

¿En qué consiste una “earthship” o casa sustentable?

Este tipo de casas que yo construyo consisten básicamente en una forma de vida que permite a las personas cuidar de sí mismos. No uso ni gasto energía, la produzco. Hasta cultivo mis propios alimentos. Lo que hace este tipo de casa es poner cada aspecto de tu vida en tus propias manos. Es un camino para la humanidad.

¿Qué elementos utilizás para su construcción?

Siempre utilizo elementos de basura cotidianos como latas de bebidas de aluminio, botellas de plástico y neumáticos usados. Al mismo tiempo, en lugar de emplear métodos convencionales de reciclaje que consumen mucha energía, yo tomo los artículos desechados y los reciclo tal como están. Un neumático viejo puede convertirse en una masa térmica poderosa y duradera si se la llena de tierra. Pero esto nadie lo sabe. Cualquier persona vería en una botella de vidrio sólo basura, yo en cambio veo un hermoso vitral de colores.

¿Los materiales utilizados influyen en la vida útil de la construcción?

Bueno ésta es sólo mi humilde opinión, no sé si es la verdad. La verdadera basura es la que te venden en los grandes supermercados. Esos materiales de construcción sí son basura y dañan al planeta. Además, la particularidad de los recursos que yo utilizo es que están por todas partes, crecen en cada rincón del planeta, son los deshechos de la gente.

¿Cómo reemplazás los servicios públicos?

Resuelvo la cuestión de los servicios a través de paneles solares, refrigeración geotérmica y la reutilización del agua. No utilizo cables de alta tensión, líneas de gas, alcantarillas, conductos de agua, ni energía. Mis edificios pueden operar fuera de la red eléctrica sin pagar ninguna factura de servicios públicos. Mis principios básicos en la construcción son: la utilización de materiales reciclables, la cosecha de agua de lluvia y su posterior reutilización; el aprovechamiento de energías renovables, como lo es el acondicionamiento térmico pasivo; la producción de alimentos orgánicos y por último, el factor humano y las redes de colaboración. Sin éste, mi trabajo sería imposible.

¿Cómo pasaste de construir casas a construir escuelas?

La verdad es que fue una sorpresa para mí. La primera escuela la construimos en Uruguay y fue todo un éxito. La gente se mostró muy interesada y los niños estaban muy contentos. Luego la misma gente de Tagma, junto al intendente de Mar Chiquita, me contactaron con esta nueva propuesta y yo dije: ¿por qué no? Mi objetivo es que la gente se sume a este movimiento y qué mejor manera que mostrando lo que sé hacer. Yo siempre digo: no necesito venderle esto a nadie, necesito mostrarlo.

¿Qué particularidades tendrá esta escuela?

En esta escuela se educarán más de 60 niños, pero además será el centro de referencia en educación sobre sustentabilidad para las otras 60 escuelas del municipio. Será un edificio de 60 metros cuadrados, construido en tan sólo 45 días. Autosuficiente en agua, saneamiento, energía, calefacción y producción de alimentos. Como mi trabajo lo demanda, estará construida con materiales reciclables. Calculamos 2.000 neumáticos, 14.000 latas, 8.000 botellas de vidrio y plástico y mucho cartón.

¿Creés que la construcción de este tipo de escuelas alrededor del mundo es el inicio de un cambio?

En realidad no creo que la gente tome conciencia únicamente a partir de un edificio. Este proyecto estará acompañado de capacitaciones y talleres sobre sustentabilidad para profesores y alumnos de todas las escuelas públicas y otros cursos similares. Sí creo que es un comienzo, pero para que el movimiento se expanda y sea eficiente se requiere mucho apoyo y colaboración del factor humano. Necesitamos que la sustentabilidad en las escuelas no sea sólo una materia, sino una experiencia vivencial que atraviese todas las horas cátedra. Y esto es posible gracias al apoyo de los docentes.

¿Qué esperás de los niños que van a asistir a esta escuela sustentable?

La verdad es que estoy muy entusiasmado con este proyecto porque involucra a los niños. He construido casas para adultos en otros lugares del mundo, pero los niños me motivan por una razón en particular: ellos son el futuro. A diferencia de los adultos, ellos tienen la capacidad de repensar, de tomar conciencia de los peligros que acechan a su planeta. Los adultos en cambio son cerrados, ya están viejos para pensar en esto, tienen otras preocupaciones, no tienen tiempo. Entonces son los niños quienes tienen que influenciar a los mayores. Y ésta es una gran herramienta. Este tipo de escuela traerá una nueva generación comprometida con la paz y el planeta.

¿Qué mensaje te gustaría dejarle a las escuelas convencionales?

Me gustaría que entiendan que el aprendizaje más importante es el de cómo vivir en este planeta y el de cómo generar una mejor calidad de vida en él. Porque éste es un problema común a todos. No es necesario que todas las escuelas se construyan de una forma sustentable, pero sí creo que es fundamental que se fomenten hábitos sustentables en los niños para cortar con el daño que estamos causando en el planeta. Educación y conciencia, de eso se trata.


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